El Ego ¿Amenaza o gran maestro?

¿Y cómo es que usualmente percibimos al ego de la mente? ¿Como un latente enemigo que se esconde hábilmente para salir al ataque cuando más vulnerables estamos? ¿Como aquella voz que constantemente dice “tu no puedes”? ¿Como esa parte oscura que vive en nuestro interior y representa una aterradora amenaza? ¿por qué le tenemos tanto miedo a la vocecita interna que habla cuando menos lo esperamos?

Vivimos en un mundo que esta creado para servirnos constantemente como espejo de nuestro interior y en cada rincón de este mundo encontramos los detalles más internos y profundos de nuestro ser. Podemos encontrar nuestra máxima capacidad de expresar amor reflejada en este mundo, así como los detonadores que despiertan tal rabia y miedo que hacen que “perdamos la cabeza”.

Miles de veces he escuchado de gente alrededor de mí, comentarios como “este mundo es una porquería y no hay nada que podamos hacer” o bien, “¿por qué me pasan estas cosas?” y la que más me gusta; “es que ¿por qué la gente me hace esto a mi?, eso si me pone mal”. A simple vista, este tipo de comentarios son supremamente normales en un día común y corriente. Estamos tan acostumbrados a ver hacía afuera de nosotros, que llega un punto en el que vivimos de los pensamientos, emociones y circunstancias de los demás, sin siquiera voltear a ver dentro y revisar si las emociones que nuestro entorno emite existen dentro de nosotros. Si las compartimos, si nos hacen sentido, si tiene un propósito aceptarlas en nuestro espacio y mucho más importante, si tenemos algo que aportar a la persona que las esta emanado, si tenemos algún conocimiento o experiencia que pueda cambiar la perspectiva de la vida de la gente que nos rodea.

¿Por qué es que nos encanta enfocarnos afuera? Creo que la respuesta es bastante obvia. Nos hemos entrenado en pánico a ir hacia adentro, a conocer nuestro interior, a ver que es lo que ocurre dentro de nosotros. ¿Será que si vemos hacia adentro pueden surgir todas aquellas cosas que no queremos ver de nosotros y preferimos quejarnos de lo que sucede afuera? ¿será que puede brincar el ego y derrumbarnos?. La verdad es que si, el ego puede derrumbarnos si nosotros lo interpretamos como aquel terrible enemigo que nos hace ver todo lo que no queremos ver, y entonces elegimos huir, evadir.

¿Que ocurriría si realmente escuchamos? ¿Si nos dedicamos a observar que es aquello que nuestro ego desesperadamente tanto quiere decirnos? ¿Qué pasaría si nos abrimos a la posibilidad de aprender del ego? Nuestro ego es tan fuerte dado que es un reflejo de los miedos mas profundos que guardamos dentro; y el miedo, contrario a ser un lugar de sufrimiento, es una puerta enorme hacia el crecimiento personal. Cada vez que encontramos un miedo, encontramos la invaluable oportunidad de atravesarlo, de dar un paso hacia la libertad, de interpretar la vida de una manera que funciona, de vivenciar el miedo sin miedo. Cada vez que el ego nos dice – tu no eres lo suficiente para hacerlo – encontramos que tenemos miedo a no ser suficiente. Cada vez que el ego nos dice – nadie nunca te va a amar – encontramos que tenemos miedo a nunca ser amados y por lo tanto la oportunidad de trabajarlo, enfrentarlo y atravesarlo, de ser suficiente, de ser amados.

Podemos interpretar al ego como el más terrible monstruo o como el más sabio maestro, como un brillante camino hacia el autoconocimiento y hacia la libertad. Como experiencia propia, funciona asombrosamente interpretarlo como lo que es; una puerta, un reflejo, un maestro. Cuando hacemos esto, se empiezan a mostrar cambios en nuestro entorno. Por ejemplo, la gente empieza a permitirse sentir sus emociones, el ambiente es más ligero, empiezan a sucedernos cosas buenas, la gente “ya no nos hace” cosas. ¿Qué es lo que habrá ocurrido con el mundo que ahora actúan diferente? Realmente la respuesta esta dentro de cada uno de nosotros. Nuestro cuerpo es un reflejo físico exacto de cada una de nuestras células, cada función del cuerpo es también llevada a cabo por cada una de las células. Nuestro mundo es un reflejo físico exacto de cada uno de nosotros, cada situación que ocurre en nuestro mundo también ocurre dentro de nosotros.
Aquí es cuando me pregunto ¿En verdad es útil seguir pensando que las cosas suceden? ¿Que vivimos en el mundo y estamos sujetos a el? ¿Qué no podemos hacer nada al respecto? Las cosas no suceden, nosotros somos creadores de ellas. No vivimos en el mundo, el mundo vive en nosotros y contribuimos cuando nos transformamos, crecemos como personas y nos ponemos al servicio de este mundo.

Es cuando nos paramos en una postura responsable, notando como somos fuente de todo lo que se manifiesta en nuestro espacio, que realmente tenemos la posibilidad de crear sueños y ver en este espejo que llamamos mundo, las partes más hermosas de nuestro ser.
PD. Gracias ego.

Pedro Afif G.
@pedroafifg